10 2.1.- RAÍCES DEL ROMÁNICO EN LA ANTROPOLOGÍA JUDÍA.

La historia de Israel está  en relación directa  con la   del pueblo  cristiano y el  hombre  románico es instruido   por sus padres en la fe en este sentido.

Todo se halla escrito -el Antiguo y Nuevo Testamento- en la búsqueda, por parte del creyente, del camino que
lleva a la felicidad, en cumplimiento de unas promesas divinas: Estamos ante una religión revelada. Dios tiene
misericordia del hombre, cuando éste ya casi ni se acuerda de sus orígenes y ha perdido las claves de su
vida, y se le repite la promesa primordial, la misma que escuchara el primer creyente de la historia, el primero
que leyó en los signos y comenzó a simbolizar al dios que le hablaba, al primero de los románicos -porque hasta él
llegan las primeras raíces que alimentaron la simbología de una época esencialmente crédula-, quinientos años
antes que apareciera el románico: “Yahveh dijo a Abraham:`Vete de tu tierra y de tu patria, y de la casa de tu
padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendecir‚. Engrandecer‚ tu nombre; y
sé tú una bendición. Bendecir‚ a los que te bendigan y maldecir‚ a los que te maldigan. Por ti se bendecir en
todos los linajes de la tierra’.” (Gen. 12, 1-3).

La religión cristiana medieval, con sus raíces en la judía y ésta que ha pasado por todas las etapas de otras
religiones vividas por bandas, aldeas y jefaturas, siguiendo la descripción que de cada una de ellas hace
Harris. También participa de las connotaciones de las religiones eclesiásticas, aunque sin comulgar con la nota
de universalismo que este autor atribuye a las mismas. El judaísmo no tiende al universalismo sino que, una vez
conquistado el espacio vital designado por Dios, vive su religión con intensidad más o menos fiel, o se deja
influir por las costumbres de los vecinos, perdiendo su identidad. La historia de este pueblo es de idas y
venidas del destierro a su casa y viceversa.

Su dios es un dios que se deja ver a través de sus obras no sólo por los que él ha elegido como su pueblo,
sino de los pueblos enemigos: “Así dice Yahveh: Los productos de Egipto, el comercio de Kus y los sebaítas,
de elevada estatura, vendrán a ti y tuyos serán. Irán detrás de ti encadenados, ante ti se postrarán, y te
suplicarán: “Sólo en ti hay Dios, no hay ningún otro, no hay más dioses. De cierto que tú eres un dios oculto, el
Dios de Israel, salvador.” (Is 45, 14s). Tiene, con todo, que visualizarlo, ver su rostro: Construir una imagen a
la que adorar, ya que no se presenta delante de ellos deforma tangible, reprehensible.

Sus decisiones importantes son dilucidadas frente a la divinidad o las fuerzas invisibles de los que ya han
muerto y, por ello se les supone con dominio sobre los acontecimientos venideros.
“David consultó el rostro de Yahveh y Yahveh respondió.” (2Sam 21, 1). “Josafat dijo al rey de Israel: `Consulta antes, por favor, la palabra de Yahveh.’ El rey de Israel reunió a los profetas…” (1Re 22, 5s). “No os dirijáis a nigromantes, ni consultéis a los adivinos haciéndoos impuros por su causa. Yo, Yahveh,
vuestro Dios.” (Lev 19,31).

En el pueblo escogido las funciones de sacerdote eran diferentes a las del profeta. El primero ofrecía los
sacrificios, el segundo era el intérprete de la ley y la voz de Dios. Tanto uno como otro simbolizan a Cristo,
que es sacerdote y verdadera Palabra de Dios.

“David  consultó  el   rostro   de   Yahveh   y  Yahveh   respondió.” (2Sam 21, 1).     “Josafat dijo al rey de Israel:  `Consulta antes, por   favor,  la palabra de Yahveh.’  El rey de Israel reunió a   los profetas…” (1Re 22, 5s).     “No os  dirijáis  a nigromantes,  ni consultéis a los  adivinos  haciéndoos  impuros por su  causa.  Yo, Yahveh,  vuestro Dios.” (Lev 19,31).

En el pueblo escogido las funciones  de sacerdote eran   diferentes  a las del  profeta.  El  primero  ofrecía los   sacrificios,  el segundo era el intérprete de la ley y la   voz de  Dios.  Tanto uno como otro  simbolizan  a Cristo,   que es sacerdote y verdadera Palabra de Dios.

[1] CF Léxico de  los símbolos, pag 330

[2] CF Harris, M: Introducción a la antropología general.