2 EL ROSTRO EN EL ROMÁNICO

presentación, agradecimientos, metodología, introducción

jesús masana

 

 

Universidad de Salamanca

Facultad de Geografía e Historia

Departamento de Historia del Arte-Bellas Artes

 

Jesús Masana Monistirol

 

                                                               EL  ROSTRO EN EL ROMÁNICO

                                                                     Connotaciones bíblico/litúrgicas

círculos-rostro

 

Tesis doctoral dirigida por el Dr. D. José Mª Martínez Frías, Catedrático de la Facultad de Geografía e Historia  de la Universidad de Salamanca.

 

SALAMANCA, 1992

 

PRESENTACIÓN

Una  serie  de  trabajos  sobre  el   tema  en  cuestión se amontonaban  en  los disquetes del  ordenador.  Mi  paso  por las bibliotecas de la  Facultad de Bellas  Artes de  Barcelona, de la Universidad  Central,  del Archivo  Fotográfico  Románico,  de la Facultad de Teología de  Barcelona,  habían dado por resultado un acopio  de  datos  que  hacía  falta  coordinar.

Inscrita la  tesis en  el  curso  1984-85  con  el título “La plástica del rostro  en  el románico”,  vio cambiado el enunciado cuando  en  un  traslado  de  matrícula,  desde  Barcelona  a  la Universidad  de Salamanca quedó  en:  “El rostro en el románico”. Septiembre de 1990  era la fecha de  la lectura,  mas la falta de tiempo para  perfilar  tanto el  contenido de  la  tesis  como su edición  y  detalles  de  confección  del  tribunal  me  hicieron solicitar, consultado el parecer del director, prórroga que se me concedió.  Siete  años  parecen mucho tiempo  pero  ahora  que han pasado son un recuerdo ligado  a la  tesis y a   los cinco hijos, saltando entre sus páginas;  el mayor,  ahora de diez años, tenía sólo dos cuando  la  comencé…  Entonces  tenía en  la  mente la imagen de un solo rostro románico, el que se ha divulgado más, el ovalado  y sintético de  un Pantocrátor.  Actualmente sigue en mi mente  éste  y muchos  más,  algunos  completamente  distintos al primero,  pero  igualmente  románicos,  he  descubierto  que  unos refuerzan a otros y todos a  un rostro universal que  el románico no logró acabar de expresar  con la  materia pero si vio  y sobre todo vivió,  el  rostro  de Dios  del que se  limitó  a hacer como caricaturas, en el mejor sentido de la palabra.

La espiritualidad oriental se mezcla con la  occidental en el románico y la sacralidad cobra la  más alta  cota jamás alcanzada en extensión y  en  profundidad,  el  rostro  que  contempla esta realidad y el  rostro que nos  queda    como reflejo de la misma, tienen un  sello especial,  el sello románico  que nosotros hemos descubierto,  o  al  menos,  desempolvado.  Lo hemos  realizado a través de  una  mentalidad  cercana  a  los  realizadores,  a los pintores y escultores  de  la  Época ya que,  como ellos, estamos reflejando en  nuestra  propia  faz  y  en  las  obras  que vamos pintando y esculpiendo la imagen de esta generación, para que, no muy tarde,  investigadores de otras épocas, descubran cómo fuimos a través del “espejo del alma”,  la cara. Hago mención de la obra pintada por mí,  a ratos y a lo largo de ocho años  en la iglesia de  Santa  Llùcia  de  La  Fuliola,   en  Lérida,  cuya  génesis, desarrollo y finalización me piden un trabajo monográfico  y que, realizada  paralelamente  a  la  confección  de  esta  tesis,  ha participado también de  sus frutos,  ya  que  las investigaciones progresivas  en  ésta  enriquecieron mi intención  expresiva y los pinceles cada vez más románicos,  como en justa  recuperación; no en  vano  los  muros  de  la  iglesia  que  estaba  pintando  son ampliación de los de  otra iglesia románica, a la que los años le fueron  añadiendo decoraciones  externas  y  espacios  internos a expensas de su  sabor primigenio.

De mis recuerdos románicos y las visitas al Museu d’Art de Catalunya surgió como una llamada, tal vez de los frescos de tantas iglesias del Pirineu que fueron “despojadas” artísticamente y que prestaron su cromatismo a las maquetas donde se pueden contemplar hoy.

Desde mi condición de artista  me interesaba conocer el cómo y el por qué de quienes pintaros en la Edad Media aquellas imágenes tan sugerentes y tan vivas aún a pesar del tiempo transcurrido desde su realización. ¿Dónde estaba su “inspiración”?

Rodeado yo mismo de tantas obras románicas ya desde que vi la primera luz –bautizado en una pila románica-, en una iglesia de la misma época, se puede afirmar que estaba predestinado a reencontrar un mundo en que siempre habías estado.

“Tomé el librito –que sostiene en su rodilla, compendio de todo el románico- de la mano del ángel y lo devoré, y fue  en mi boca como la miel; pero, cuando lo comí se me amargaron las entrañas. Entonces me dicen: ‘tienes que profetizar otra vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes´.” (Apocalipsis, 10, 10). El resultado de tal experiencia es este otro libro.

AGRADECIMIENTOS

Mi más sincero agradecimiento al departamento de Bellas  Artes de la Universidad de Barcelona en cuyas   aulas  cursé la carrera de Profesor de Dibujo,  entre los años 1969-1974, cuando  aquella era llamada Escuela Superior de Bellas Artes,  en una época en la que  todavía  dichos  estudios  no  estaban   integrados   en  la Universidad,  cosa que también nosotros  impulsamos  en  medio de nuestra labor discente. Tanto a los profesores de aquella Escuela como a los de la Facultad actual mi reconocimiento. De la antigua Escuela:  a los profesores Miravalls, Sanviçens, Sala, Crespo; de la nueva Facultad a los doctores Raimon ArolaFrancesc OrenesPere Falcó; a Javier Sotil, compañero  de estudios en la juventud y  ayuda en  la  recopilación  de  citas bíblicas;  a  los amigos Chordá,  doctor en Geografía e Historia  y disciplinado profesor, al Dr.  D.  Remigio  Hernández,  actual compañero  en las labores docentes “claudiomoyanas”, al insigne liturgista Mosen Farnés; de la Facultad  de Bellas Artes de  la Universidad  de Salamanca, al hasta hace  poco   tiempo  director  del  Departamento  de Bellas Artes Dr.  Hipólito Pérez y a quien me ha  dirigido solícitamente en esta  labor el  Dr. D.  José María Martínez  Frías, profesor de este  Departamento  y de la Facultad  de Geografía  e Historia. A cuantos me han ayudado  aconsejándome, prestándome documentación, animándome en esta labor que   a veces uno piensa es inútil, pero que hoy considero parte de  mi  vida porque la  ha configurado en cierta  manera  y ha demostrado que uno sólo  no  puede emprender ninguna labor con garantías de éxito;  mi especial reconocimiento a mi mujer, quien me empujó a comenzar la obra y me ha respaldado cuidando de los hijos cuando yo he tenido que sentarme a escribir o   he realizado   cualquier gestión encaminada a su culminación; a  mis hijos,  que en  su comprensible ignorancia  del alcance de aquélla, me han acicateado para trabajar y dar fin al  “libro que escribe papá”.

 METODOLOGÍA

La Biblia, principalmente, a expensas de confeccionar una tesis pseudo confesional, fue el hilo conductor en el camino emprendido. Evidentemente, el hecho rostral se daba en  esta época a través de la fe emanada de los libros y las creencias cristianas. Se nos puso delante averiguar el modo y el por qué.

La Liturgia, vivida en el templo, trascendía los muros de éste impregnando no sólo sus muros sino la fuerza que los hacía surgir aquí y allí en forma de simples capillas y de magníficas  colegiatas y catedrales. Un rostro omnipresente dominaba este mundo: el Pantocrátor. Hacia él confluían no sólo la fe sino también y precisamente por ello, los rostros de todo el románico.

El cómo se diseñaba el rostro y los elementos ideológicos que impulsaban su plasmación lo rastremos en los escritos de la época y analizando  las mismas obras bajo aspectos objetivos y conductistas, propios del tiempo en que se realizaron.

Analizar las motivaciones vitales del hombre románico como acervo del que sacaran su inspiración y ésta dirigida hacia y desde el rostro me condujeron a mí a través de todo este itinerario en la Historia y para su interpretación.

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *